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    Entrega Segunda Edición Beca Myrna Mack - Palabras de la Licda. Clara Arenas


    El pasado 10 de diciembre del 2008, La Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia -SEGEPLAN-, La Comisión Presidencia Coordinadora del Ejecutivo en Materia de Derechos Humanos hizo entrega por orden  de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Myrna Mack Chang vs. el Estado de Guatemala; de la Segunda Edición de la Beca Myrna Mack.

    El acto se realizó en la "Antigua Casa de la Lotería Nacional"

    -10 a avenida 8-58, zona 1-

    Compartimos las Palabras de la Licda. Clara Arenas Bianchi, Directora Ejecutiva de AVANCSO con motivo de dicha entrega:

     

    Licda. Clara Arenas Bianchi

     

    El sentido de la beca Myrna Mack

    Como sabemos, la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Myrna Mack Chang vs. el Estado de Guatemala incluye una serie de puntos importantes, yo diría históricos, que inician con la sentencia condenatoria misma. Pero yo quisiera subrayar el sentido de esta Beca que lleva el nombre de Myrna como algo verdaderamente especial. Es quizá la única reparación que permite vincular la vida de Myrna, en este caso su vida de antropóloga guatemalteca, con la VIDA de Guatemala y los guatemaltecos hoy. Es la vida de Myrna vinculada a la vida de otras antropólogas y antropólogos que continúan una tradición antropológica que cada vez más va teniendo el sello de lo guatemalteco.

     

    Hablamos de que continúa una tradición antropológica, no para decir que la reproducen sin novedades, sino, al contrario, para decir que situados en una postura crítica, las y los jóvenes antropólogos de hoy asumen esa actitud de indagar, cuestionar, visitar, leer, escribir y reescribir. La vida de las y los antropólogos, como también la de Myrna, se deja tocar y se abre a lo desconocido, a lo humano, a lo propio y a lo diferente. Y va tratando de hacer síntesis. Y va tratando de decir algo que tiene sentido para un mejor futuro de nuestro país.

     

    Quizá no es atrevido decir que el sentido de esta beca guarda relación con la inquietud de Myrna en relación con las enseñanzas de sus maestros y la necesidad de “hacer escuela”. Sé que en varias ocasiones fue tema de conversación entre ella y Ricardo Falla, así como seguramente lo fue con su otro maestro: el también antropólogo guatemalteco Joaquín Noval. “Hacer escuela” para que la investigación que se haga sea una “investigación comprometida” con la suerte de los más pobres, con la justicia, con la solidaridad. Y “hacer escuela” para no dejar perder la experiencia acumulada, el conocimiento construido, las opciones metodológicas exploradas

     

    Esos fueron otros tiempos, cuando éstos y otros maestros se vieron obligados al exilio, la clandestinidad y el secreto. Myrna es de nuevo el vínculo entre aquella realidad investigativa y el sueño de hacer investigación seria y reconocida, por guatemaltecos, en Guatemala. Ella no vio razón para esconderse, para ocultar el propósito de su trabajo, para no adentrarse en la realidad de aquellos y aquellas con quienes estructuraba su investigación, y pagó con su vida tal atrevimiento. Esta beca la reivindica, pero sobre todo reivindica el derecho de los y las guatemaltecas a hacer investigación y a construir conocimiento crítico sobre su país.

     

    El contexto de conflictividad

     

    Como sabemos, Myrna y su equipo de investigación en AVANCSO pusieron sus ojos en preguntas clave de la realidad guatemalteca de la segunda mitad de la década de 1980: ¿Cuáles eran las políticas institucionales hacia los desplazados internos? Y ¿Si podía hablarse de procesos de reinserción de aquellos que retornaban a sus comunidades luego de años de refugio? Eran preguntas clave porque obligaban a ver hacia un punto que en aquel momento nadie estaba viendo, o al menos nadie que no aplicara una racionalidad militar a su mirada. Eran preguntas clave porque hurgaban sobre el tratamiento que la sociedad y el Estado daban a un sector específico: el de los desplazados, que hasta ese momento no contaban ni con un nombre que los identificara en su particularidad. En general, Myrna situó su trabajo en un contexto de conflicto, que en aquel momento específico fue de guerra. Por eso hemos dicho que Myrna hizo tanto una Antropología de la Guerra, como uno Antropología en la Guerra.

     

    Casi dos décadas después del asesinato de Myrna, recibimos un conjunto sumamente interesante y crítico de propuestas de jóvenes estudiantes de Antropología para ser considerados para esta Beca. Y han ganado dos propuestas que coinciden con Myrna en su mirada crítica a una realidad de conflicto: Lizbeth Gramajo, quien ha titulado su propuesta de tesis “Construyendo el poder desde abajo: la experiencia de organización comunitaria en Sipacapa, San Marcos (2003-2008)” y Rocío García, quien trabajará su investigación alrededor de las “Representaciones sociales del territorio: conflictividad entre terrritorialidad q’eqchi’ y áreas protegidas”.

     

    Trato de imaginar a Myrna reaccionando a estas propuestas y a estos temas y la imagino con un brillo especial en sus ojos pensando en que el sueño de hacer Antropología en Guatemala, yendo al campo, recogiendo novedades y situando la realidad de los y las guatemaltecas que sufren los efectos de la estructura de desigualdad, se va haciendo una realidad.

     

    Felicitaciones a las ganadoras y a todos los participantes, que se esforzaron por hacer de esta beca una reivindicación.